La adquisición de una compañía constructora exigía el cierre de una filial en el sur de España. El vendedor puso la condición de dar trabajo a todos los empleados de la empresa cerrada. Se crearon varias empresas, propiedad de sus trabajadores con los activos y conocimientos de la filial cerrada. Como una empresa de transportes especializados que utilizó los camiones, un servicio de mantenimiento de patrimonio artístico para el ayuntamiento, un servicio de limpieza de fachadas mediante “cordadas” y andamios especializados, … todos quedaron con trabajo.